Tomar la almohada, apretarla contra mi cara y esperar morir en ese instante… morir de placer, las palmas de las manos sudadas que se sujetan con
fuerza a la almuada y sentir como la piel se eriza, los bellos se levantan y la columna se arquea. Un golpe de energía sale por la pelvis que recorre todo el cuerpo, el torso se levanta los brazos se te sueltan, pierdes el conocimiento y tu
cabeza cae hacia atrás, luego tu cuerpo le sigue, te
desplomas en la cama sin poder levantarte con pequeños
choques eléctricos en las extremidades hasta que todo se
apaga y necesitas cerrar los ojos, reponerte, abrirlos, abrazarlo y besarlo... Ahora puedo morir...


1 comentario:
Me huele a aventura.
Cómo está el nuevo semestre?
Llueve mucho por allá? Acá ha estado lloviendo suave (para allá) día por miedo.
Oye le quitaste una parte al template de tu blog ¿fue sin querer o a propósito?
Salu2, nos vemos, besitos.
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