lunes, septiembre 25, 2006

Serie 029 “Patio de flores muertas”

Serie 029 Viví casi toda mi infancia rodeada de comunistas y mi enseñanza cultural estuvo ligada a ese partido político. Nunca me inculcaron que los derechistas eran asesinos, sino que vivían enseñándome el derecho por la vida y el respeto por el otro, eso fue mi primera construcción de cultura y mi relación con mi entorno social. Mi familia vivió siempre ligada al arte, en ella hay escritores, actores, bailarinas, músicos, pintores. Siempre estuve presente en muchos de sus momentos de expresión cultural de ellos. Nunca me inculcaron la religión, pero si más de una vez entre a la catedral de Temuco a ver a mi primo tocar música. Jamás he podido hacer un circulo a pulso pero mi padre, que era cesante, nos mantuvo muchos años con la pintura, él de joven se dedico a pintar murales en las calles junto a los jóvenes de su época hasta que cerca del 73’ comenzó a ser golpeado y perseguido por el simple hecho de hacer arte en la calle.
Nunca se me negó la verdad de lo que se vivió, pero jamás me inculcaron odio, mi madre es una mujer muy humilde, fue una mujer unida a sus hermanos, hasta que para el 73’ estuvo mucho tiempo sin saber de la mayoría por estar presos o huyendo, pero nunca dejos la humildad, ni la dignidad de lado, eso es algo que mi abuela les inculco, incluso a nosotros nos enseño a ser así.
Cuando tenia como 13 años vi a mi primo actuar en la compañía de la Universidad de la Frontera, desde ahí comencé a conocerlo bien y ese fue mi referente cultural y artístico, secreto durante años, hasta que una vez lo vi hacer una obra de un libro que se llama: Academias y Subterráneos de Guillermo Teillier(mi primo, Pablo Teillier, se titulo en la Universidad de Chile y luego se perfecciono en Italia, ahora esta en Santiago, Chile trabajando). Ahí decidí que lo que hiciera en mi vida seria con una conciencia social, mi culturización individual en ese tiempo seria la frase: el fin no justifica los medios. Comencé a escuchar música de mi infancia, como Violeta Parra, Víctor Jara, etc. Conjuntamente comencé a buscar mi identidad en música muy distinta a mi vida materna y en una imagen de la cultura de los góticos (o jóvenes que se visten de negro), de lo cual no me arrepiento porque marco una parte de mi vida, en la cual no me sentí parte de mi entorno, el liceo no tenía eso que tanto yo buscaba. Salí era una persona perdida en el no saber que hacer, iba estudiar psicología por que mi mejor amiga había sido mi psicóloga, en ese tiempo no sabia que eso era lo que buscaban los psicólogos para ayudar a formar el psicólogo interior. Me entere de la carrera de teatro y mi inquietud interna comenzó lentamente a crecer y cuando fui a la Universidad inscribí como primera opción, Teatro y ahí mis referentes culturales pasaron por todo Europa y Estados Unidos y en parte Latino América (todos los autores enseñados y los que quise leer). Mi sentido cultural y artístico estaba casi lleno, hasta que comencé a tener dudas conmigo misma. Me aleje de todo lo estipulado en ese tiempo y comencé a conocer gente que pensaba totalmente distinto y a conocer una cultura totalmente distinta y atractiva por lo demás, la japonesa. Mi interés no se fue completamente hacia allá por el hecho de que el Teatro nunca me dejo de apasionar, con ese grupo de amigos aprendí lo importante que es la amistad y la juventud, ahí había mucha gente de distinta raza, ideología, situación económica y gusto de vida, pero aun así todos cabían ahí y llevaba,n de distintas maneras, la misma pasión por Japón.

Llego mi tercer año de carrera ente ellos y el Teatro. Ese fue un año de mucho conflicto, madurez, y conocimiento, conocí a el autor Grotowski, comencé con una inquietud que tenia escondida desde mi infancia y que se trasformo en mi sentido de vida de hoy. Aprendí a hablar con propiedad de algo que quería decir con todo esto, que el arte no esta lejos de lo que soy yo y uno de mis referentes soy yo, que lo importante es el proceso, no el termino. Trabajamos un autor chileno, Radrigan que fue un autor muy influyente en mi. Ahora tengo conciencia de mi predestinación como joven, que nació acá y es en base a eso que mis referentes culturales me llevan a ser, como ente de cultura y artístico, que soy y quiero ser.
Es por eso que hoy que caminaba a casa sintiendo que no me puedo quedar tranquila con el paradigma en que estoy inserta, no estoy de acuerdo que nos estén dejando un país lleno de heridas a medio abrir y cerrar. No quiero pertenecer a una generación que se flagela, ejemplo: el día del trabajador, los jóvenes fueron portada en los diarios. “Mi generación es aquélla a la que le han enseñado, desde la infancia, que carecía de destino. Nos lo creímos, nos lo creemos, amantamos esta carroña, esa es nuestra Fe...” (Teatros, de Oliver Py)
Mi mayor referente cultural en el cual me baso para complementar mi ensayo es mi País, lleno de pena y miedo: “No hay dinero en el mundo que pueda reparar el daño causado a las generaciones jóvenes de ese entonces ya que los sueños de mi hijo de hacer una carrera quedaron truncos y hasta el día de hoy no puede aún trabajar sus recuerdos.” (Olinda Elena Mena Alvarado, detenida y torturada en 1973)
Mas de treinta años y lo único que han hecho es abrir heridas y hacerlas mas profundas, y dejar vagando almas en penas de los que sobrevivieron y buscan los cuerpos de los que murieron. Patio 29.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

mhhh... complejo. Tú sabes que las heridas no se van a tapar tan facilmente. La gente es resentida de por si, sea de cualquier partido político. Porque es nuestra forma de criarnos culturalmente.

Tienes un buen trasfondo artistico en todo caso y deberías sacarle buen provecho a ese material. Puede ser que en la historia misma de tu analogía la estes encontrando, y si todavia no encuentras la forma de levantar y luchar contra esas inquietudes, te deseo lo mejor.

TichaPitrufina dijo...

Siempre tendremos un "malo" es culturalmente aceptado y tradicionalmente necesario que como cilenos tengamos a quien culpar... hasta hace poco eran en todos los medios los comunistas el reflejo del demonio, hoy son los anarquistas incluso más que los nazis.
Las ideas nunca han sido toleradas, nunca han tenido libre expresión, siempre han sido reprimidas tanto por quienes las profesan y se autoreprimen como por la opinión pública.
Es súper viceral tu post es totalmente distinto a los anteriores, marca un antes y un después y vuelve más profunda la reflexión en tu blog.
Salu2 y cariños,
Bea.